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Ranking de gobernadores: Morena encabeza y mantiene su ventaja rumbo a 2030

Ranking de gobernadores: Morena encabeza y mantiene su ventaja rumbo a 2030

La aprobación de Sheinbaum se mantiene en terreno positivo, mientras la seguridad y la corrupción concentran el descontento ciudadano; Harfuch lidera la sucesión oficialista y Movimiento Ciudadano avanza entre la oposición.

7,786 entrevistas efectivas · 32 entidades federativas · Margen de error ±1.39% · Levantamiento del 10 al 15 de agosto de 2026.

Descargue la encuesta completa y consulte todos los resultados del Ranking Rubikon México de agosto de 2026.

En el arranque del segundo año de gobierno de Claudia Sheinbaum, el Ranking Rubikon México de agosto de 2026 ofrece una lectura nítida del ánimo nacional. Con 7,786 casos que cubren las 32 entidades del país, el estudio cruza la evaluación de gobernadores, la aprobación federal, la identificación partidista, la disposición a votar en 2027 y el escenario presidencial de 2030. El cuadro que emerge no es el de un país dividido sobre su rumbo, sino el de uno que mayoritariamente acompaña al oficialismo y, al mismo tiempo, le exige. Morena mantiene la delantera con claridad; y esa misma ciudadanía que la respalda tiene una lista de pendientes que sabe nombrar con precisión.

Lo que le preocupa al país

Antes de mirar a los actores conviene mirar a los ciudadanos. Consultados por el principal problema que enfrenta México, 40.8% señala la seguridad o el crimen organizado —21.4% inseguridad y violencia, 19.4% narcotráfico y crimen organizado—. Si a esa cifra se suma la corrupción (19.2%), casi seis de cada diez mexicanos colocan la inseguridad o la corrupción por encima de cualquier otra preocupación. La economía aparece después: costo de vida (14.1%), empleo e ingresos (10.6%), salud (6.8%).

Ese orden de prioridades convive con una economía doméstica ajustada pero en mejora percibida. Tres de cada cuatro hogares (74.6%) declaran vivir sin ahorros o con dificultad para cubrir gastos; sin embargo, el balance frente al año anterior es claramente positivo: 45.4% dice estar mejor que hace doce meses y 28.4% peor, un saldo de +17 puntos. Es un dato que ayuda a entender por qué el bolsillo no es hoy el terreno donde se decide la aprobación al gobierno: la mayoría vive apretada, pero se percibe en una trayectoria ascendente. La demanda ciudadana, en cambio, está puesta en otro lado.

Los gobernadores: ventaja oficialista con vara pareja

El ranking de los 32 gobernadores ordena al país por aprobación, y en la cima aparece Eduardo Ramírez Aguilar (Chiapas), con 68.4%, la evaluación más alta de la República. Lo siguen en la zona sobresaliente Alfonso Durazo (Sonora, 64.3%), Javier May (Tabasco, 63.3%), Víctor Manuel Castro (Baja California Sur, 62.2%) y Joaquín Díaz Mena (Yucatán, 61.6%). Es un pelotón de arranque enteramente morenista, y el rasgo que comparte es una gestión con fuerte anclaje en los programas sociales y en obra visible.

La fotografía completa, sin embargo, desmiente cualquier lectura monocromática. La amplia mayoría de los gobernadores del país —de todos los partidos— se ubica en zona de evaluación positiva, por encima del umbral del 50%. Y ese bloque no es exclusivo del oficialismo: en la franja alta conviven mandatarios de Morena con opositores que gobiernan bien. Manolo Jiménez (PRI, Coahuila) alcanza 57.3% y Samuel García (MC, Nuevo León) 54.7%, ambos dentro del Top 10 y por delante de varios gobernadores oficialistas. La gestión, más que el color partidista, es lo que sostiene la evaluación.

En la parte media del tablero aparecen gestiones oficialistas de trayectoria reciente —Delfina Gómez en el Estado de México (48.4%), Marina del Pilar Ávila en Baja California (47.5%)—, señal de que el mapa admite claroscuros incluso dentro del propio bloque gobernante. En el extremo inferior, David Monreal (Zacatecas) cierra el ranking con 33.2%, la única entidad en zona de evaluación críticamente baja y una excepción notable dentro de un panorama que, en conjunto, favorece a los mandatarios en funciones.

Sheinbaum: respaldo mayoritario en su segundo año

La presidenta llega a agosto con una aprobación sólida: 52.4% aprueba su gestión frente a 42.6% que la desaprueba, un saldo neto de +9.8 puntos. Es una mayoría clara, sostenida por un núcleo que aprueba con convicción —23.8% «mucho», 28.6% «algo»— frente a un bloque opositor firme pero minoritario. Al segundo año de mandato, y en un país cuya principal preocupación es la seguridad, conservar un respaldo mayoritario de esta magnitud es el dato político de mayor peso del estudio.

El estudio también mide, por separado, la adhesión a la marca de la Cuarta Transformación como proyecto, y ahí los números se emparejan (34.4% la aprueba, 33.9% la desaprueba, con un tercio que no se ubica en ninguno de los dos campos). Es una distinción que conviene leer con cuidado: la evaluación de una etiqueta política en abstracto tiende a polarizar más que la evaluación de una figura o de una gestión concreta. El respaldo a Sheinbaum como gobernante es mayoritario y no depende de la temperatura ideológica que despierta el rótulo del proyecto. La presidenta pesa por sí misma.

Lo que sostiene —y lo que le exigen— al gobierno federal

La calificación cuantitativa del gobierno federal promedia 5.49 en una escala de 1 a 10. El promedio, sin embargo, esconde más de lo que muestra: la distribución es bimodal, con 42.4% del país evaluando en el rango alto (7 a 10) y un piso de crítica dura en el extremo opuesto. La clave para entender esa polarización está en la evaluación por áreas de gestión.

El gran activo del gobierno son los programas sociales: +43.6 puntos de saldo neto, con siete de cada diez mexicanos aprobándolos. Es el pilar sobre el que descansa la evaluación oficialista y la explicación más directa del respaldo que conserva la presidenta. En el extremo contrario, el combate a la corrupción (−30.0) y la seguridad (−13.8) son los frentes donde la percepción se vuelve negativa. La coincidencia no es casual: son, exactamente, los dos temas que la ciudadanía nombró como principal problema del país.

La lectura es de agenda, no de crisis. El gobierno federal cuenta con un mandato mayoritario y un activo dominante en política social, y tiene enfrente una tarea que su propio electorado le señala con claridad. No es un gobierno que pierda apoyo; es uno con respaldo amplio y una demanda pendiente perfectamente identificada. Ahí, y no en la economía doméstica, se define hoy su margen de crecimiento.

Harfuch, el activo político más grande del oficialismo

De cara a la sucesión de 2030, el bloque oficialista tiene un puntero que no admite discusión. Omar García Harfuch concentra 30.4% de la preferencia entre los aspirantes de Morena, prácticamente el triple que Marcelo Ebrard, su más cercano perseguidor con 11.4%. El resto de la baraja —Fernández Noroña, Brugada, Monreal, Adán Augusto López— aparece muy por detrás.

El dato que redimensiona su posición no está en la preferencia sino en la imagen. Harfuch registra el mejor saldo neto de imagen de todas las figuras nacionales medidas: +38.6, con 60.6% de opinión positiva y apenas 22.0% negativa. Se ubica por encima de la propia presidenta Sheinbaum (+16.9), de Jorge Álvarez Máynez (+17.1) y de Luis Donaldo Colosio (+13.7). Y aquí surge una pregunta que el estudio deja planteada y que vale la pena seguir: que el responsable de la política de seguridad tenga la imagen más sólida del país, justo cuando la seguridad es el principal reclamo ciudadano, es un dato político por derecho propio. Cómo se resuelva esa tensión —entre la coyuntura que lo puso en el centro y el capital personal que ha construido— será una de las claves del ciclo.

Hay, además, margen abierto. El 26.2% que responde «ninguno» y el 13.1% que aún no se decide suman cerca de cuatro de cada diez consultados sin candidato oficialista definido. La ventaja de Harfuch es grande, pero la definición interna está lejos de cerrarse.

La oposición se reordena hacia Movimiento Ciudadano

Del lado opositor, el movimiento más significativo es de fondo. Los dos aspirantes mejor posicionados son de Movimiento Ciudadano: Jorge Álvarez Máynez (18.6%) y Luis Donaldo Colosio (15.5%), que combinados suman 34.1% —más que el conjunto de las figuras de la oposición tradicional, con Ricardo Salinas Pliego (10.0%), Ricardo Anaya (8.9%), Xóchitl Gálvez (7.1%) y Alejandro Moreno (3.3%) repartiéndose el resto.

El escenario por bloques confirma la tendencia: en un ejercicio hipotético de voto presidencial, Movimiento Ciudadano alcanza 16.4%, a solo 1.8 puntos de la oposición PAN-PRI (18.2%). Y la imagen acompaña: Máynez, con +17.1 de saldo neto, se sitúa por delante de varias figuras nacionales de primer orden, mientras Alejandro Moreno registra la peor imagen del estudio (−28.4). El espacio opositor deja de leerse únicamente en clave PAN-PRI; Movimiento Ciudadano ocupa el lugar de la oposición que se proyecta hacia el futuro, y el eje tradicional carga con el desgaste acumulado.

Conviene, eso sí, mantener la proporción. Ese reordenamiento ocurre dentro del campo opositor. En el mismo escenario por bloques, Morena y sus aliados obtienen 38.4%, más del doble que cualquier fuerza opositora por separado. La identificación partidista dice lo mismo: Morena reúne 38.6%, cuatro veces el segundo lugar. Lo que se mueve es la composición de la oposición, no la posición dominante del oficialismo.

Lo que viene

El retrato de agosto es consistente en su trazo principal: Morena gana y conserva espacios mayoritarios —en la aprobación presidencial, en la evaluación de la mayoría de sus gobernadores, en la identificación partidista y en el escenario para 2030—. Sobre ese hecho de fondo se dibujan los matices que dan textura al momento político.

El primero es la agenda que el propio electorado le pone al gobierno: seguridad y combate a la corrupción, los dos frentes donde la percepción es negativa y, no por casualidad, el terreno donde se jugará buena parte de la carrera de Harfuch. El segundo es el reordenamiento opositor en torno a Movimiento Ciudadano, cuya consolidación dependerá de si logra volverse fenómeno partidista o si permanece anclado a la fortaleza individual de sus dos figuras. Ninguno de los dos altera, por ahora, la aritmética de la mayoría; ambos definen el clima en el que esa mayoría se ejercerá.

El Ranking Rubikon seguirá tomando el pulso mes con mes. A esta distancia de 2027 y 2030, la fotografía importa menos que la película: lo decisivo no es dónde está cada actor hoy, sino hacia dónde se mueve.

FICHA TÉCNICA

Encuesta nacional. 7,786 entrevistas efectivas realizadas entre el 10 y el 15 de agosto de 2026. Cobertura: 32 entidades federativas. Margen de error: ±1.39% al 95% de confianza. Muestreo aleatorio estratificado en línea, panel profesional online certificado combinado con captación dirigida a través de redes sociales y filtros de calidad (geográficos, edad, escolaridad, participación política reciente). Cuestionario online autoadministrado, optimizado para celulares y computadoras. Tiempo de respuesta promedio: 8 minutos.

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